Existen más de 200 tipos de cefalea reconocidos por la neurología. Sin embargo, en nuestra práctica diaria, solemos encontrar con más frecuencia tres tipos principales: la cefalea tensional, la migraña (que puede presentarse con o sin aura), y la cefalea cervicogénica. A continuación explicamos de forma sencilla qué caracteriza a cada una, cómo reconocerlas y qué opciones de tratamiento existen.
Cefalea tensional
La cefalea tensional es, con diferencia, el tipo más frecuente de dolor de cabeza. De hecho, alrededor del 60% de las personas la experimentarán en algún momento de su vida. Generalmente se describe como una sensación de presión o tensión alrededor de la cabeza, similar a llevar una banda ajustada. Este dolor suele afectar ambos lados de la cabeza, tiene una intensidad entre leve y moderada, y raramente empeora con las actividades cotidianas como caminar o subir escaleras. Tampoco suele provocar náuseas intensas o una sensibilidad fuerte a la luz o al ruido, aunque algunos pacientes notan tensión muscular en la nuca o los hombros.
Para tratar la cefalea tensional, en episodios puntuales se pueden emplear analgésicos comunes como paracetamol o antiinflamatorios. Cuando el dolor aparece muy seguido o se vuelve persistente, un neurólogo puede recomendar tratamientos preventivos específicos como ciertos antidepresivos, acompañados por técnicas de relajación y hábitos saludables para evitar su recurrencia.
Migraña (con y sin aura)
La migraña es menos frecuente que la cefalea tensional, pero suele ser más intensa y causar mayor incapacidad. Afecta aproximadamente al 13% de la población adulta, siendo más común en mujeres y especialmente frecuente entre los 20 y los 50 años.
La migraña se caracteriza por un dolor pulsátil (como si latiera), habitualmente en un lado de la cabeza, y que empeora notablemente con la actividad física. Las crisis de migraña suelen durar desde unas pocas horas hasta tres días, y pueden acompañarse de náuseas o vómitos, y de sensibilidad intensa a la luz(fotofobia) y al ruido (fonofobia).
En algunas personas, antes de iniciarse la cefalea aparece el aura, que consiste en síntomas neurológicos transitorios que suelen durar menos de una hora. Los síntomas más habituales del aura son visuales, como ver destellos luminosos, puntos brillantes o líneas en zigzag, aunque también pueden incluir hormigueos en la cara o las manos y dificultad para hablar.
El tratamiento de la migraña suele incluir dos enfoques principales: controlar las crisis mediante analgésicos comunes o fármacos específicos llamados triptanes, y prevenirlas mediante medicación diaria en los casos de mayor frecuencia. Es clave acudir pronto al neurólogo, quien adaptará el tratamiento a cada paciente para minimizar el impacto en la calidad de vida y para evitar la cronificación de la migraña.
Cefalea cervicogénica
La cefalea cervicogénica, menos conocida pero también frecuente, tiene su origen en problemas del cuello. Se estima que afecta entre el 3% y el 4% de la población, especialmente a personas adultas, con una ligera predominancia en mujeres.
Este dolor suele comenzar en la nuca y extenderse hacia un lado de la cabeza, alcanzando a menudo la frente o la región ocular. Se describe como un dolor sordo y constante que empeora notablemente al mover el cuello o mantener posturas incómodas durante mucho tiempo. También puede acompañarse de rigidez cervical.
Su tratamiento generalmente es conservador, basándose en fisioterapia especializada que combine ejercicio y técnicas manuales para mejorar la movilidad cervical. Los analgésicos y antiinflamatorios pueden usarse puntualmente para aliviar el dolor. En casos persistentes o más graves, el neurólogo puede indicar tratamientos específicos como bloqueos anestésicos cervicales para aliviar el dolor.
Aunque sufrir un dolor de cabeza ocasional puede ser común, es importante no asumir que un dolor frecuente o intenso es algo «normal». Es recomendable consultar con un neurólogo especializado en cefaleascuando el dolor sea persistente, frecuente, cambie de patrón o intensidad, o no responda al tratamiento habitual.
Se debe acudir urgentemente a un servicio médico si se experimenta un dolor de cabeza súbito e intenso(«el peor de tu vida»), si hay fiebre con rigidez de nuca, o en caso de sufrir debilidad en alguna parte del cuerpo, problemas para hablar o visión alterada.
Un diagnóstico preciso y temprano permite al neurólogo establecer el mejor tratamiento para controlar el dolor y recuperar el bienestar.
Preguntas frecuentes (FAQ)
¿Puedo tener más de un tipo de cefalea al mismo tiempo?
Sí. Es frecuente que las personas experimenten más de un tipo de cefalea. Por ejemplo, una persona puede tener episodios de migraña y, además, cefalea tensional en otras ocasiones.
¿La cefalea cervicogénica es peligrosa?
La cefalea cervicogénica en sí misma no es peligrosa, pero indica que existe un problema cervical que debe tratarse para evitar complicaciones a largo plazo y mejorar la calidad de vida.
¿Se puede curar completamente la migraña?
Aunque no existe una cura definitiva para la migraña, con un tratamiento adecuado, muchas personas logran controlar la frecuencia y la intensidad de los ataques, evitando su cronificación y consiguiendo llevar una vida normal.
¿Qué puedo hacer para prevenir la cefalea tensional?
Mantener hábitos saludables, realizar actividad física suave regularmente, aplicar técnicas de relajación, mejorar la postura y evitar situaciones de estrés excesivo pueden ayudar a reducir la frecuencia de la cefalea tensional.
¿Qué significa aura en la migraña, es algo grave?
El aura es un síntoma neurológico transitorio e inofensivo asociado a la migraña. Aunque puede ser muy incómodo, no suele indicar una situación grave, pero siempre es recomendable consultarlo con el neurólogo para confirmar el diagnóstico.
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