Capsulitis adhesiva o hombro congelado

¿Qué es el hombro congelado o capsulitis adhesiva?

El hombro congelado, también conocido como capsulitis adhesiva, es una condición en la que el hombro pierde progresivamente su movilidad, acompañado de dolor. Se produce cuando la cápsula que rodea la articulación del hombro se inflama, se engrosa y se vuelve rígida, limitando el movimiento de forma notable.

Es como si la articulación “se congelara”, dificultando movimientos cotidianos como peinarse, abrocharse el sujetador o alcanzar objetos por encima de la cabeza.


¿Cuáles son sus causas?

En muchos casos, la causa exacta no se conoce, y se le llama idiopática (de causa desconocida). Sin embargo, existen factores que aumentan el riesgo de desarrollar un hombro congelado:

  • Inmovilización prolongada del brazo (por ejemplo, tras una fractura o cirugía).
  • Diabetes, especialmente mal controlada.
  • Enfermedades de la tiroides.
  • Problemas cardíacos o neurológicos.

¿Cuáles son los síntomas?

El hombro congelado suele desarrollarse lentamente y pasa por tres fases:

1. Fase de congelación (de 1 a 3 meses):

  • Dolor constante, incluso en reposo o por la noche.
  • Dificultad progresiva para mover el hombro.

2. Fase congelada (de 4 a 12 meses):

  • El dolor puede disminuir ligeramente.
  • La rigidez es más marcada y limita mucho el movimiento.

3. Fase de descongelación (de 6 meses a 2 años):

  • Poco a poco se recupera la movilidad del hombro.
  • El dolor disminuye considerablemente o desaparece.

El proceso completo puede durar entre 1 y 3 años.


¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico se basa en la historia clínica del paciente y una exploración física del hombro. En algunos casos, el médico puede solicitar radiografías o una resonancia magnética para descartar otras causas del dolor o rigidez, como artrosis, tendinitis o rotura del manguito rotador.


Tratamiento del hombro congelado

El tratamiento depende de la fase en la que se encuentre la enfermedad y del grado de dolor y limitación del movimiento. Generalmente se combinan varias estrategias:

1. Fisioterapia

Es el pilar principal del tratamiento. Incluye ejercicios suaves de estiramiento, movilidad y fortalecimiento, que deben realizarse de forma progresiva y constante. La terapia puede durar varios meses.

2. Medicamentos

  • Antiinflamatorios (como ibuprofeno o diclofenaco) para reducir el dolor y la inflamación.
  • En algunos casos, se pueden utilizar corticoides orales o inyecciones intraarticulares para aliviar los síntomas durante la fase aguda.

3. Terapias complementarias

  • Aplicación de calor o frío.
  • Ondas de choque focales, en casos seleccionados.
  • Técnicas de terapia manual por parte del fisioterapeuta.

4. Infiltraciones

La infiltración con corticoides en la articulación puede aliviar temporalmente el dolor y facilitar el inicio de la fisioterapia.

5. Distensión articular o hidrodilatación

Consiste en inyectar suero fisiológico junto con corticoides dentro de la cápsula del hombro para ayudar a romper las adherencias y mejorar la movilidad. Se realiza bajo control ecográfico.

6. Cirugía (casos excepcionales)

Si tras muchos meses no hay mejoría con tratamientos conservadores, puede valorarse una intervención quirúrgica llamada artrolisis, que libera la cápsula articular.


¿Cuál es el pronóstico?

Aunque el hombro congelado puede ser muy molesto y prolongado, en la mayoría de los casos se resuelve con el tiempo y con tratamiento adecuado. La recuperación suele ser lenta, pero progresiva. Es fundamental tener paciencia y constancia en los ejercicios de rehabilitación.


Recomendaciones generales

  • Evita forzar el hombro, pero no dejes de moverlo por completo.
  • Realiza los ejercicios recomendados por tu fisioterapeuta a diario.
  • No te automediques: sigue las pautas médicas.
  • La recuperación es lenta, pero con el enfoque correcto, el dolor mejora y el movimiento vuelve.
  • Un tratamiento adecuado puede acortar los tiempos de recuperación.

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