El papel de la espirometría en el diagnóstico respiratorio en niños

Respirar parece algo automático. No pensamos en ello… hasta que cuesta. En los niños, los problemas respiratorios son una de las causas más frecuentes de consulta médica. Tos persistente, silbidos en el pecho o fatiga al correr pueden ser señales de alerta.

La espirometría es una prueba sencilla que permite medir cómo funcionan los pulmones. Es como hacer una “ITV” de la respiración: nos ayuda a saber si el aire entra y sale correctamente y si existe algún tipo de obstrucción.

En la actualidad, la espirometría es una herramienta fundamental para diagnosticar enfermedades respiratorias infantiles, especialmente el asma.


¿Qué es la espirometría?

La espirometría es una prueba que mide:

  • La cantidad de aire que el niño puede expulsar.
  • La velocidad con la que lo hace.
  • Cómo responden los pulmones tras usar un broncodilatador.

Durante la prueba, el niño sopla con fuerza en un dispositivo llamado espirómetro. Es importante que el niño colabore correctamente, por eso suele realizarse a partir de los 5–6 años.

Los parámetros más importantes son:

  • FEV1 (Volumen Espiratorio Forzado en el primer segundo): cuánto aire se expulsa en el primer segundo.
  • FVC (Capacidad Vital Forzada): cantidad total de aire expulsado.
  • Relación FEV1/FVC: ayuda a detectar obstrucción.

¿Qué problemas puede detectar?

La espirometría es clave en el diagnóstico de:

  • Asma infantil.
  • Bronquitis recurrente.
  • Enfermedades pulmonares crónicas.
  • Seguimiento de fibrosis quística.
  • Secuelas respiratorias tras infecciones graves.

Síntomas que pueden indicar su necesidad

  • Tos persistente (más de 4 semanas).
  • Silbidos al respirar.
  • Dificultad para hacer deporte.
  • Despertares nocturnos por falta de aire.
  • Infecciones respiratorias repetidas.

Según las guías internacionales de asma infantil (GINA 2023–2024), la espirometría es fundamental para confirmar el diagnóstico y evaluar la reversibilidad bronquial.


¿Por qué es tan importante en niños?

En pediatría, muchos síntomas respiratorios pueden parecer similares. No todo lo que “suena a asma” lo es.

La espirometría permite:

  • Confirmar si hay obstrucción real.
  • Medir la gravedad.
  • Valorar respuesta al tratamiento.
  • Evitar diagnósticos erróneos.
  • Detectar empeoramiento precoz.

Es como tener un “termómetro” objetivo de la función pulmonar.


Limitaciones de la prueba

  • Requiere colaboración activa.
  • No siempre es posible en menores de 5 años.
  • Debe realizarse con técnica adecuada.
  • Necesita interpretación experta.

Por eso es importante que la prueba sea realizada en un entorno especializado y valorada por un pediatra con experiencia.


Tratamientos según resultados

La espirometría no es un tratamiento, pero orienta la decisión médica:

  • Inicio de inhaladores.
  • Ajuste de dosis.
  • Suspensión de medicación innecesaria.
  • Derivación a especialista.
  • Estudios complementarios si es necesario.

En el Centro Médico Compostela (www.centromedicocompostela.com), el especialista en pediatría o neumología puede realizar una valoración integral cuando existan síntomas respiratorios persistentes.

Puedes pedir cita con nuestros pediatras, es una prueba disponible y frecuente en nuestro centro.